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Toda empresa tiene una imagen corporativa. Esta imagen se forja a través de elementos constituyentes como el logotipo, la tipografía o la propia identidad corporativa.

Todas las influencias identificables con la empresa contribuyen al posicionamiento de la misma y, en definitiva, suponen la clave de su éxito.

Es por estos motivos, y por otros tantos, necesaria la elaboración de un documento donde normalizar y dejar plasmados los estilos o estándares gráficos que han sido utilizados para configurar el conjunto de las imágenes y estilos corporativos.

Existen dos tipos de documentos que reflejan esta necesidad. Se trata del Manual de Imagen Corporativa y de la Guía de Estilo.

El primero recoge el estilo de los elementos que configuran la imagen corporativa. Es fundamental, ya que supone la base de futuras consultas. Por su parte, la Guía de Estilo, recaba información complementaria específica; supone un complemento al manual de imagen corporativa.

A continuación, analizamos ambos de una manera más exhaustiva:

El Manual de Imagen Corporativa.

Como hemos esbozado anteriormente, este documento recoge todo lo relacionado con la imagen de marca definiendo la forma y estilos de los elementos del sistema de identificación visual (marca, sistema cromático y tipografía) y soportes gráficos comunes (papelería general). De esta forma podremos acceder fácilmente e interpretarlos.

Los beneficios son patentes ya que por ejemplo ayuda al reconocimiento de la marca de la empresa. La formalidad y continuidad en los estilos se traducirá en una identificación directa por parte del cliente.

En el ámbito interno ayuda a transmitir confianza a los empleados o voluntarios de la empresa. Crea un ambiente de trabajo con referentes visuales en los que el empleado acaba por identificar y asumir como propios.

Finalmente, este documento supone un ahorro en los tiempos y en los costes.

Las partes de las que se compone son dos, básicamente: una primera en la que se establecen los sistemas de identificación visual (marca, sistema cromático y tipografía) y la segunda donde quedan reflejados los sistemas de soportes gráficos (papelería estándar y sistemas de señalética).

La Guía de Estilos.

Surge de la necesidad de estándares específicos para determinados documentos o entornos. Estos se basan en las directrices reflejadas en el manual de imagen corporativa.

El secreto de este documento es su flexibilidad, ya que debe permitir las modificaciones, actualizaciones y el mantenimiento de los archivos y sistemas que conforman una aplicación.

Entre los beneficios encontramos, al igual que en el manual de imagen, un ahorro en los costes por actualización o mantenimiento.

La guía normalmente se estructura o divide en tres grupos: arquitectura de la Información (que incluye todos los aspectos de estructuración de contenidos); diseño (que incluye todos los aspectos estilísticos propios de este ámbito) y estándares técnicos.

A continuación os adjuntamos un pequeño ejemplo del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes (Ver ejemplo)


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Comentarios (1 Comentario)

Muy buen blog muy interesante y con una informacion muy util

Greco Publicado el día 28 Jun 08 a las5:39 pm

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