
Existen diferentes creaciones o invenciones que son susceptibles de proteger mediante propiedad industrial por diferentes motivos. Entre ellas las marcas, diseños, invenciones y topografÃas de productos semiconductores (relacionado con los circuitos eléctricos integrados).
Pues bien, nos centraremos en la marca. De una manera simple, podemos definir la marca como un signo que sirve para identificar en el mercado los productos o servicios, diferenciándolos de los productos y servicios con los cuales compite.
Una marca puede estar conformada por una palabra, o ser el resultado de combinaciones de palabras, imágenes, figuras, sÃmbolos, letras, cifras o, incluso, formas determinadas de envases, envolturas o de formas de presentación de los productos.
Debes saber que es muy importante registrar una marca ya que con ello evitarás posibles copias de terceros que quieran aprovecharse de tu trabajo. El registro supone la titularidad de una serie de derechos, convirtiéndote en el único autorizado a utilizarla por los próximos 10 años, renovables.
 Una vez expuesta una noción básica sobre las marcas, es momento de comenzar con el procedimiento de registro. En España, el organismo encargado de los registros es la Oficina de Marcas y Patentes.
Antes de comenzar a trabajar hay que asegurarse de que la marca que se intenta registrar no está ya inscrita, para evitar gastos y trámites innecesarios. Para ello utilizaremos el buscador de la web de la OEPM. Si el buscador localizase un registro anterior con una denominación idéntica estaremos sujetos al permiso del primer titular, pudiendo ser denegado. En el caso de que no se encuentre una entrada idéntica, haremos una búsqueda de solicitudes o derechos anteriores por semejanza fonética (esto tiene un coste).
Después, debes saber que existen varios tipos de registros entre los que podrás elegir el que más se adapte a tus necesidades. Las posibilidades son: marca nacional (a nivel de España) cuya tasa de solicitud es 151 €, marca internacional (a nivel mundial) 40 € (pero sólo en lo que respecta a la gestión de la oficina española) y marca comunitaria (a nivel europeo) con un precio de 27 €.
En cuanto a la naturaleza de las marcas, podemos encontrar: la nominativa (formada únicamente por letras y números), la gráfica (compuesta por composiciones gráficas) o las mixtas (formadas por una combinación de ambas).
Finalmente, comienza lo que es el proceso propiamente dicho, en el que estaremos alerta sobre las posibles notificaciones que se nos podrÃa remitir por diferentes motivos. El proceso, si todo se ciñe a lo previsto,  suele ser de un mes y medio. Será publicado el BOPI (BoletÃn Oficial de la Propiedad Industrial).
Una vez estemos en posesión de la marca, hay que controlar los registros que se puedan hacer posteriormente y que pudieran causar la vulneración de nuestros derechos. Una vez que nuestra inscripción cumpla los diez años, podremos renovarla (la tasa es de 175 euros).
Estos procesos, que pueden parecer engorrosos y de cierta dificultad, pueden ser delegados a un API (Agente de la Propiedad Intelectual), cuyo coste suele ser de unos 400 euros o a empresas especializadas en estas tareas, cuyo precio suele situarse en los 600 euros. Si lo decides tramitar por tu cuenta, podrás formalizar el registro por menos de la mitad.
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